Bonjour, bonjour!
Hoy decidimos levantarnos más tarde y como tenemos que preparar maletas y recoger todo lo que hemos dispersado por las habitaciones, avisamos a Dorothée que bajaremos a desayunar a las ... 8.30! Qué friolera de hora!!
En fin una vez cargados de energia, cargadas las maletas y descargados los bolsillos al pagar el hotel, cargo a toda la familia en el coche ante la mirada divertida de nuestra anfitriona que nos observaba introducirnos en nuestro transporte como si de piezas de un tetris se tratara. Españoles tenemos que ser... qué escandalo... En fin! Con todo el mundo dentro: Au revoir, Dorothée! Au revoir, Sigean! Y emprendemos viaje camino a casa, no sin llevar una ruta perfectamente calculada y cronometrada de las visitas del día. Are you ready??
La primera parada del día es en Île-sur-Têt, para visitar Les Orgues, preciosas montañas calcáreas (o lo que queda de ellas) que, desgraciadamente, a causa de la erosión no sabemos cuanto tiempo durarán en pie.
Con buen sabor de boca y rezando para que los nubarrones negros que nos acechan durante todo el fin de semana se olviden de nosotros, volvemos a nuestro coche y tras ayudar a un simpático señor que había en el aparcamiento a abrir su botella de vino (si al final mi navaja suiza sí que va a resultar que sirve para todo!) cambiamos de tercio y ponemos rumbo a un lugar que ya conoceis... Villefranche de Conflent!
Una pequeña parada estratégica para que la family contemple la preciosa vista de San Miguel de Cuxa desde la carretera y para comerme un delicioso éclair de chocolate y ponemos rumbo a Villefranche... mira! nuestro hotel de semana santa! ... donde hacemos un ratico de shopping y donde decidimos comer ante el encaprichamiento del pater familias de un menú en el que había Cassoulet (que acabamos comiendo todos... huummmm que buena!)
El cansancio ya va dejando un poco su huella en nosotros y, aunque aún vamos on time, el horario empieza a ajustarse. Así que tras arrasar en las tiendas de pueblo comprando dedales, dragones y máscaras cogemos una preciosa carretera que nos lleva durante más de una hora y media de curvas hasta Arles-sur-Tech, para visitar las Gorgues de la Fou que... !!están excepcionalmente cerradas¡¡ No nos lo podemos creer, a punto estamos de ser poseidos por un espíritu maligno y pisar el acelerador a fondo, llevarnos las verjas por delante y entrar en las gargantas con coche y todo!! AAArrgggghh... Pero nos limitamos a dar media vuelta y a pararnos en el pueblo de al lado, Amèlie les Bains, a estirar las piernas y tomar un café.
Mira, después de todo el pueblo estaba animado, bueno... teniendo en cuenta que era una ciudad donde la media de edad era de unos 124 años y donde el número de ojos era mucho más elevado que el de dientes. Pero hay una orquestilla tocando sardanas, unos abuelitos bailándolas, las terrazas de los bares llenas, el sol brillando... no hay mal que por bien no venga. Un camarero cachondo (en Francia todo lo tenemos grande... que fuerte, Nube), un café malo y una avispa psicópata es un buen balance para una parada ¿no?.
Así que ya montamos en el coche y carretera hacía España, esa España mía, esa España nueeestraaaa!! Una parada de rigor en nuestro barsecretorincónpreferido para los regresos a España, con su maravillosa cascada y su tranquilidad, donde siempre tomamos consciencia del fin de nuestro viaje, donde recordamos, con un poco de nostalgia, todo lo que hemos disfrutado, vivido y aprendido en los días anteriores y donde, con una mezcla de nervios, impaciencia y curiosidad, empezamos a pensar en nuestro siguiente destino: ¿cual será? ¿qué veremos? ¿que viviremos? ¿Ande Andaremos?
P.D. Y no, no os vamos a decir qué bar es ese, este será el misterio de nuestro blog, aunque tal vez algún día lo descubrais...
lunes, 9 de mayo de 2011
| [+/-] | Se acabó.. otra vez! |
sábado, 23 de abril de 2011
| [+/-] | Día 3: Sant Jordi |
Buenos días!!
Qué lejos estamos hoy de nuestra Barcelona, en este día tan especial, en Sant Jordi. Aish!! Nos levantamos con la morriña del gentío, del bullicio de las Ramblas, del olor de las rosas y del tacto de los libros... En fin, descorramos las cortinas y que empieze un nuevo día... tormentoso! No vemos el Canigó desde nuestra ventana porque las nubes nos lo impiden, llueve, llueve y llueve y hasta los perros en la calle van con chubasquero!
Nos vamos animando, pues hay gente que abandona el hotel en vista de las previsiones meteorológicas, pero nosotros estamos curtidos en el mal tiempo, miramos a la lluvia a la cara y nos reímos de ella, ja! Y luego ella nos moja... no sé porqué, siempre salimos perdiendo!
En fin, esperando poder aprovechar un poco el día, y tras un croissant bien farci de jambon et fromage decidimos que esta mañana será la de los Plus Beaux Village.
Dirigimos nuestros pasos hacía Mosset, situado en el Valle de la Castellane. El pueblo en si, pos no tiene demasiado que ver pero hay que admitir que la carretera hasta llegar nos ofrece unas vistas magníficas. Bueno, de hecho a la ida no estábamos demasiado atentos al paisaje, sinó más bien a la cortina de agua que nos caía encima y a la estrecha carretera, pero al volver de nuevo hacia atrás, el sol hizo una breve aparición que nos permitió disfrutar de las preciosas y verdísimas montañas.
Más animados por la aparición del astro rey marcamos en nuestro querido Tonto el pueblo de Eus. Mucho mejor que el anterior, para qué negarlo! Su parte alta es preciosa, con su iglesia y toda una serie de calles de piedra, calle-túneles y flores. Realmente precioso y con unas vistas impresionantes. Y además, para aprovechar los escasos rayos de sol, nos hemos tomado un cafetín en una terraza panorámica desde la que veías los Pirineos y los nubarrones que se nos venían encima!!
Acuciados por la necesidad de llegar a una carretera decente antes de que empezase el diluvio universal, decidimos ir a Perpignan, donde la agenda de actividades que había preparada para Sant Jordi prometía una tarde muy entretenida.
De camino a Perpignan hacemos una parada estratégica: Viva el SuperU!
Carretera y manta, o mejor dicho, carretera y paraguas, llegamos a Perpignan, dejamos el coche en la Place de la Catalogne (qué mejor sitio) y, tras una visita a la Fnac para surtirnos de DVD y CD, nuestros agotados pies nos llevan al centro donde hay... nada. ¿Dónde están los tenderetes de libros, las fuentes adornadas y demás actividades santjordinianas que nos habíais prometido? Supongo que la lluvia asusta mucho a los franceses y, además, son poco patríoticos.
En fin, tras la desilusión ante la ausencia de vida festiva iniciamos nuestra odisea personal en busca de restaurante para comer, y tras leer unos... 200 menús y ver unos 48 restaurantes... acabamos en el peor de todo Perpignan!!! Nada más entrar nos ponen flamenco...pero no flamenco bonito, no! Flamenco del horroroso!! El pescado parecía goma, la salsa parecía ... aiigg, ni sé lo que parecía! Qué horror, que dolor de tripita toda la tarde!!! Si es que uno no puede acertar siempre.
Tras dar unas vueltas por la ciudad viendo tiendecillas, manifestaciones anticentrales nucleares y grupos de catalanes cantores (que eran franceses) decidimos huir de la ciudad y volver a los pueblecitos que tanto nos gustan. Y así, con el coche un poco más limpio a causa de la lluvia, vamos hacía Castelnou, otro Plus Village.
Ascensión de la montaña con lacets con lluvia, empieza mal la cosa. Llegamos y... ostras! Cuanto coche! Buena señal! Para momentáneamente de llover... es nuestra oportunidad! Y descubrimos un pueblo encantador, dos calles, empedradas, cuidadas, floridas, en el aire un olor a jazmín, en el horizonte las montañas y las nubes. Qué encanto! Y para colmo, una parada para merendar y quitarnos el mal sabor de boca de la comida: una crepe de chocolate en un local monísimo, con unos bancos llenos de cojines... lástima de Roman, el niño de los vecinos de mesa, que pesao!!! Además, qué niño toma por gusto agua con sirope de Menta teniendo chocolate!
Y aprovechando que empieza a diluviar de nuevo, decidimos volver a casa, que ya es hora y de aquí a nada hay que cenar! Y petit à petit nuestro precioso y mojadísimo coche nos lleva hasta el parquing de nuestro calentito y seco hotel!
Una cena en un restaurante del pueblo (con copilla de vino incluida), una visita expres a la iglesia (que aún no sé porqué está abierta a las 9 de la noche) y a la cama... Mañana, más de todo, aunque espero que a las nubes se les acabe el agua en algún momento!!!
viernes, 22 de abril de 2011
| [+/-] | Día 2 - Saint Martin du Canigou - Villefranche - Évol |
Bonjour, bonjour!
Aquí no se puede hablar en francés!! Quien no es holandés, es irlandés.. además todo el mundo habla catalán!!! Vete al extranjero para esto... en fin! Buenos días!
Tras 10 horas de sueño (jiji.. sí, lo hemos conseguido) nos vestimos decididos a ir a la Boulangerie. Menos mal que nuestra atenta anfitriona nos ha pescado al vuelo para decirnos que: andevais! Y nos ha llevado al comedor comunal para dar buena cuenta de nuestro desayuno: yogur con muesli y miel, croissans recien hechos, zumo, café y té.
Con la tripita bien llena y cargados de energía, y tras haber sido lo suficientemente conscientes de que subir al pico del Canigó NO era buena idea (más que nada por la nieve, vamos, caminos cortados, frío, riesgo de multimuerte... poca cosa), decidimos hacer algo más tranquilo: visitar el monasterio de Saint Martin du Canigou .. pero haciendo una ruta de unas 3 horas que lo rodea, atravesando las montañas. ¿Qué es eso para nosotros, intrépidos montañeros? Pues la muerte total... me cachus!!!
Nos dirigimos bien animados al pueblo desde el que salen las rutas a pie, Casteil. Primera odisea: ¿¿De dónde leches sale el camino?? Optamos por dejar el coche y buscar a pie. Encontramos lo que parece el inicio del sendero, pero teniendo en cuenta que vamos armados con un plano en francés y que la señalización da pena... Por suerte nos encontramos un joven que estaba trabajando en la obra y que nos guía por el buen camino. Gracias, garçon!
Una vez puestos en ruta los ánimos se caen al suelo... sólo subir y subir y subir y subir... ¿he dicho subir? Yo no podía más, pensaba que volvería a ver el yogur del desayuno. No, si ya llegamos! Sí... llegamos a un sitio donde las señales te dicen que sigas subiendo!!! Si existe el infierno... era eso!! Y tras una hora y media (o algo más) de subidas llegamos a lo más alto! Y no encontramos por donde hay que continuar! ¿Se habrán olvidado de darnos los parapentes? Por fin encontramos el camino de bajada y, a partir de aquí, del "balcon", el infierno se conviertió en el chikipark más divertido en el que hayamos estado: unas vistas impresionantes, bajadas (sí!!! bajamos!!!), trozos de vias ferratas, bajadas, una vegetación preciosa, otra bajada, unas vistas maravillosas, más bajadas y, por fin... tras 2h30 de caminar llegamos a Saint Martin.
Impresionante donde esta situado, impresionante la vista desde el mirador... !impresionante que esté cerrado! ¿Porqué está cerrado? Ah! Que es viernes santo y los monasterios cierran... que gran ironía...
Tras tomar unas fotos y viendo los nubarrones negros que se nos vienen encima, decidimos bajar a buen paso el camino hasta Casteil, ya nada, media horita, con cruce de cascada incluida (que divertido). Y cuando llegamos al pueblo... Charlie, no me siento las piernas!!! Quiero una Coca Cola!!! Arrastrándonos más que andando encontramos un pequeño bar donde suministrarnos de lo básico y esencial, una silla, un bocata y una bebida fría! Y además he hecho un nuevo amigo, Sebastian, el perro de la dueña.. le das un poco de brie y es tuyo!
Más animados, con la barriguita otra vez llena, nos levantamos de la siiiillaaaa aahh! Qué dolor de piernas!!! Al coche! Y nos vamos, chino chano, a Villefranche de Conflent, uno de los Plus Beau Villages que tanto nos gustan! Pero antes, nos paramos en las Grottes de Canalettes, las grandes, decididos a no ver nada sorprendente, pero con ganas de cambiar tanta montaña por un poco de oscuridad..y además... llueve.
Y lo que nos encontramos es, en una palabra, cuevifantástico!!! Hemos visitado varias grutas durante nuestros viajes, pero no sé si ninguna tan interesante y enorme como esta: Estalactitas, estalagmitas, excéntricas, lagos, columnas, pilares... todo tipo de construcción calcárea en una única gruta, una magnífica señalización, buen gusto en la iluminación y música adecuada. Salimos de nuevo de las entrañas de la tierra bien satisfechos de nuestra aventura al más puro estilo Julio Verne!
Ahora sí, llegamos (más o menos en 40 segundos) a la ciudad amurallada de Villefranche de Conflent. Muy bonita, típico pueblo de dos calles, pero con tiendas, restaurantes, muy cuidado y animado, ya que desde aquí salen las excursiones al Fort Libéria, un fuerte del siglo XVII, que fue utilizado por Napoleón y que ahora es invadido por hordas de turistas, a pesar de ser inexpugnable.
De las dos opciones para ascender hasta el castillo (a pie 20 minutos por un camino bastante empinado o en jeep), mis piernas, no yo, eligen el jeep. Tomamos un café, compramos las entradas (qué gracia, aquí todo el mundo será familia, porque al enseñar el tiquet del bar te hacen descuento en la entrada del castillo!) y a esperar el jeep.
Cuando llega nuestra calesa vemos que el conductor tiene, al menos, los mismos años que el castillo y montamos en el coche con los Brady, una familia de 6 miembros adultos más 4 niños, ninguno mayor de 5 años, que hicieron del viaje toda una aventura... menos mal que ellos no veian como el conductor, a toda leche, no iba mirando a la carretera mientras intentaba explicarnos cosas con un extraño acento catalofrancés que no entendía nadie.
Llegamos vivos arriba y tras la visita al castillo, muy bien conservado, decidimos visitar lo más remarcable de toda esta historia, un túnel subterráneo que une el castillo con el pueblo... al menos es bajada! Cuando nos plantamos al inicio de las escaleras nuestras piernas querían huir despavoridas ante el horror que se les avecinaba. Cientos... qué digo cientos! Miles de escalones, uno detrás de otro, esperando ser bajados por piernas incautas... sin exagerar... entre 10 y 15 minutos bajando escaleras. Eran las escaleras eternas... pero al fin vemos la luz! Ah, no, que hay más escaleras... Ahora sí! Una puerta, la abrimos y por fin estamos en el pueblo! Qué experiencia, señores!
Mientras volvemos al coche intentamos poner las piernas rectas pero sufren una especie de tembleque incontrolable, rollo bailarín de samba y, en ese momento, somos conscientes de que caeremos destrozados en la cama!
Vamos al coche y dirigimos nuestras ruedas hacia el vecino pueblo de Évol, otro Plus Beau Village, muy pequeñín, con poco sitio para dejar el coche y sin mucha cosa para ver. Y regresamos al coche, andando como podemos, y recalando de nuevo en Villefranche para cenar.
Cenamos en La Senyera, nombre francés donde los haya, y tras una buena pitanza y la noche a punto de cernirse totalmente sobre nosotros y las montañas que nos rodean, pedimos al Tonto (así se llama nuestro GPS) asilo en su gran sabiduria y tiene a bien iluminarnos el camino de vuelta al hotel y, encima, dándonos ánimos ... sólo quedan 8 minutos! Y pasito a pasito y metrito a metrito llegamos al hotel, a la cama, a zapatos fuera y a....zzzzzzz
domingo, 25 de julio de 2010
| [+/-] | Día 14: Clermont-Ferrand - Montagnac |
Holitas.
Esto se acaba! Y hoy, siendo conscientes de ello, nos disponemos a aprovechar nuestro camino de bajada para hacer alguna visitilla.
En primer lugar, pasamos por un Plus Beaux Village (una cosa bastante común a estas alturas) Saint Saturnin, que a parte de sus barras de pan gigantes, de su iglesia y de los avisos de sus muertos (en la puerta de un antiguo cementerio dice algo así como: "Nosotros una vez fuimos como vosotros, algún día vosotros sereis como nosotros, pensad en ello"... ¿¿a que da yuyu??) pues no tiene gran cosa.
Un poco agobiados por la nube gigante que parece que nos persigue durante todo el viaje y también un poco decepcionados por la mayoría de Plus Beaux Villages que estamos viendo en este viaje, decidimos pasar de visitar los otros 5 pueblos que hay en los alrededores y avanzar camino.
Que horror de autopista, con curvas, subidas, bajadas, con un tráfico de infarto, con conductores pésimos y una ventolera descomunal... en fin, que se nos va haciendo la hora de comer y decidimos salir de la autopista para encontrar un restaurantito en uno de los pequeños pueblos por los que pasamos. Tras 15 minutos de dar vueltas llegamos a un restaurante que, debido a la cantidad ingente de coches aparcados en la puerta, deducimos que era: a) el mejor restaurante del país. b) el único restaurante del país. Por supuesto estaba lleno hasta los topes y, teniendo casi las dos de la tarde en Francia (uff... empieza a ser mala hora para comer) decidimos tirar autopista pa'lante y por fin, en una especie de zona comercial nos encontramos un restaurante grill abierto y con sitio! Ya nos veíamos buscando un McDonalds... aunque desde luego, allí no me habría equivocado al pedir! (ostras, no pidais Aligot! Me han puesto un platazo de puré de patata con queso... sí, muy bueno, pero no tres quilos y sólo puré! Me moría.. menudo empacho...)
Al menos con la barrigota llena, decidimos ir a ver una cuevas que parecían muy interesantes y que estaban al lado de Saint Gilhem-le-Désert otro Plus Beaux. Así que allá vamos, atravesando parques naturales, montañas y parajes solitarios y, al girar una curva... Lloret. Dios! En un recodo del río había una playa y aquello parecía Castefa! Ya gente en bañador por la nacional, cruzando sin mirar, coches aparcados en la carretera, un tráfico horroroso, perros, niños, killos...Horrible. Entramos en el párquing de las cuevas y estaba invadido por los domingueros asesinos! Ante la imposibilidad de acceder a las cuevas decidimos acercanos al pueblo, que estaba a tres o cuatro kilómetros y aquello ya fue el acabose... pa' que más...todos los párquings llenos, la gente pegándose por poder aparcar...Pero que es ésto???
Una coca-cola, un pipí, un paseíto y al coche a volver a pasar el estrés para salir de allí con el coche intacto y con los nervios intactos!!
Menudo día... directos al hotel! No se visita nada más hoy! En media horita llegamos a nuestro hotel años 50 (que parece un motel de carretera de Estados Unidos), donde empezamos a animarnos ante la perspectiva de descansar. Los ojos nos hacen chiribitas cuando vemos la piscina así que sacamos rápidamente las maletas del coche, nos ponemos los bañadores y nos tiramos de cabeza al agua (bueno, de cabeza no porque estaba la leche de fría!!). Unas cuantas brazadas y un poco de descanso en la tumbona con el sol de última hora de la tarde calentando, las cigarras cantando, la brisita briseando... que tranquilidad... Lástima que el restaurante del hotel está cerrado pero, al menos, la propietaria nos ha dado una idea para no tener que coger el coche para ir a cenar ... pedir un pizza!!! Nunca habíamos pedido una pizza desde un hotel pero ha sido una experiencia divertida esperar al pizzero sentados al sol, en la terraza de la recepción del hotel! Ojalá tuviéramos una cervecita fresquita...oh! Resulta que el hijo de la propietaria está en el bar del hotel y nos pone unas cervecitas bien frescas mientras comemos nuestras pizzas en la terraza del hotel, a la orilla de la piscina mientras va atardeciendo...
Qué buen final (y que original) para un día tan estresante.
km. 385
km. acumulados 4143
sábado, 24 de julio de 2010
| [+/-] | Día 13: Le Beau Bas Pays - Clermont-Ferrand |
Buenaaaaaas.
Si hoy escribo alguna incongruencia es que he estado cenando con vinillo, con uno de los malos, y me ha subido un poquito... espero lo sabais ...perdonar. Gracias a todos, os quiero.
Tras arreglar cuentas con la propietaria del hotel (que no penseis mal, que sigue viva) emprendemos, ahora sí, lo que podríamos llamar la vuelta a casa. Hacemos una parada para ver el pueblo y castillo de Loches, donde nos hemos encontrado con su mercado semanal lleno de frutas, verduras y alegría y donde, supuestamente, transcurrió parte de la vida de Juana de Arco. Con un bonito castillo y un bonito casco antiguo ha sido una buena parada en nuestro camino.
Después, y parando para comer, hemos ido a un Plus Beaux Villages de France, Montrésor que, a parte de su castillo y del paseo que rodea el pueblo, no tiene mucho que ver (por cierto, comiendo ha vuelto ha rodearnos un gato... yo creo que me huelen)
Hartos de autopista, y 2h30 más tarde llegamos a Clermont-Ferrand, donde tenemos nuestro hotel. Aprovechamos para desplazarnos al centro de la ciudad en tranvía y dejar el coche tranquilo tada la tarde. La verdad es que no le vemos a Clermont nada de gran interés. Sí que encontramos curiosos sus edificios negros, que están hechos con piedra volcánica, pero a parte de eso nada destacable.
Una cervecita en un local cool, un buen plato de pasta, un pedazo de tarta de chocolate sobre crema inglesa y una botella de vino y nos vamos, con esa alegría que caracteriza a los españoles, hacia el tranvía y camino al hotel.
Hoy ha sido un día tranquilo donde hemos tomado conciencia de que el viaje llega a su fin irremediablemente y donde empezamos a pensar en el siguiente...
km. 381
km acumulados 3758
miércoles, 21 de julio de 2010
| [+/-] | Día 10: Vienne-en-Bessin - Le Beau Bas Pays |
Bonjour!!!
Hoy nos levantamos con el conocimiento de que ya vamos de retorno, abandonamos el lugar más lejano al que llegaremos en este viaje y comenzamos a encaminar nuestras ruedas hacía casa... pero anteeees hay que desayunar!!
Esquivando arañas y gatos conseguimos comer unas tostadas, los petates al coche (joder, cómo huele a camembert el maletero) y camino hacía el Valle del Loira.
Como no podía ser de otra manera, durante todo el viaje hemos ido igual: ahora atravesamos una tormenta, ahora caen cuatro gotas, ahora llueve que lo flipas, ahora ya no sé si llueve o no. Intentando esquivar a la lluvia hacemos un alto en el camino en un Plus Beaux Village, Saint-Céneri-le-Gérei, que no será recordado como los más espectaculares pero que tiene algún rincón precioso.
Luego continuamos camino con nuestras tormentas y atracamos en Le Mans dispuestos a disfrutar de su casco antiguo, aprovechando que parecía que dejaba de llover... ilusos de nosotros! Lloviendo, sin plano de la ciudad, con el paraguas en el coche y perdidos... que imagen más patética... Un poco por desesperación hemos entrado a comer en un pequeño restaurante que resultó ser monísimo, con una camarera cuya família política era de Salamanca, donde hemos comido de muerte y donde, además, tenían planos de la ciudad! El único problema continuaba siendo la lluvia, así que entre carreras hemos visto el casco antiguo y la impresionante catedral medio románica medio gótica.
Con las panzitas llenas y empapados ponemos rumbo hacia nuestro nuevo alojamiento en Le Beau Bas Pays: chulísimo. Una casa en medio de los campos de cereales, con una habitación moderna y cómoda y con una cama enooorme... gracias! gracias!
Tras dejar las maletas intentamos aprovechar lo que nos queda de tarde y nos dirigimos al Chateau de Chaumont-sur-Loire, sin muchas esperanzas de poder entrar debido a la hora, pero...oh! sorpresa! en julio y agosto cierran a las 19h! Menudo exceso! Así que entramos y, la verdad, es que por fuera es precioso (supongo que tras haber visto tantos castillos por dentro los interiores no acaban de sorprendernos) y con unos jardines muy cuidados.
Para acabar de redondear la tarde y cenar, nos vamos a Blois. Otra vez sin plano y con un poco de miedo a perdernos, damos unas cuantas vueltas por el casco antiguo de la ciudad buscando un restaurante. Finalmente nos metemos en una pizzeria donde... sorpresa! encontramos un plano de la ciudad y resulta que con las vueltas buscando dónde cenar ya habíamos visto lo más importante de la ciudad! La catedral, el castillo, las calles antiguas y la zona peatonal.
Pos ale! Una buena pizza, media hora por carreterilla de campiña y al hotel. Un buen baño caliente, un poco de internet y a mimir!
km: 362
km acumulados: 3065
martes, 20 de julio de 2010
| [+/-] | Día 9 Vueltas por Normandía |
Hoy no me puedoo levaantaaaaarrr!!!! (con música de Mecano, gracias)
Pero aún así, lo hacemos! Desayuno de pan con mantequilla y a continuar descubriendo cosas, hoy sin un plan en concreto.
Nuestra primera parada es el Cementerio Militar Alemán de La Cambe, donde hay más de 21.000 tumbas y nos encontramos un recinto muy austero, con cruces en piedra negras y donde reina un silencio bastante sobrecogedor (al contrario que el americano, que era un poco circo). Tras dejar que se nos pongan los pelos de punta con algunas de las fechas y edades grabadas en las lápidas decidimos ir en busca de algo más ligero, así que volvemos a Bayeux para visitar el famoso tapiz (ahora sí que lo conoceis, eh!).
Así que rodeados de críos, una audioguía nos relata la historia que pretendieron explicar en los más de 68 metros que mide el tapiz (que en realidad es un bordado, no un tapiz). La verdad es que merece la pena pagar la entrada para verlo, no en vano es patrimonio de la Unesco.
Luego la carretera nos lleva a Beuvron-en-Auge, uno de los Plus Beaux Villages, cuya calle y plaza principal son realmente bonitos. Aquí nos surtimos de unos peazo de bocatas de pollo y unas tartaletas de postre, un café y a continuar.
Alentados por las referencias paisajísticas que habíamos encontrado, decidimos hacer la ruta de la Sidra, que transcurre por carreteras secundarias donde vamos viendo... unos pedazos de chabolas que lo flipas!! Parece mentira que en medio de la nada haya unas mansiones increibles!!
Con los dientes largos, nos vamos a Honfleur sin saber muy bien qué nos íbamos a encontrar y ha resultado ser una ciudad con un centro histórico precioso, un puerto muy mono y, además, nos han regalado el tiquet de la zona azul! Unos señores que habían pagado hasta las 20h y a las 16 ya se iban nos han dado el tiquet, menudo chollo. Eso sí, hemos flipado con un señor que, cuando nos íbamos, nos ha pedido nuestro tiquet. Que lo des, está bien, pero que la gente te lo pida es de tener muuuucha cara!!
Decidimos emprender viaje de vuelta por la carretera de la Costa Florida, repleta de elegantes mansiones del siglo XIX en primera línia de mar y, a parte de las mansiones, hemos visto unos atascos típicos de la playa. Qué horror. Por cierto... los normandos no conducen mal, conducen peooor!! Si alguien tienen intención de pasar en coche por aquí, que se prepare los nervios.
Ya de los nervios, hemos hecho un alto para ver uno de los puntos importantes del Desembarco de Normandía que nos faltaba ver, el Pegasus Bridge, en Bénouville (cerca de Caen), otro de los puntos estratégicos que los paracaidistas ingleses arrebataron al ejército alemán para privarle de suministros por carretera durante la operación Overlord. El puente original que los ingleses asaltaron lo cambiaron hace años por uno más grande y el antiguo se encuentra en el Memorial Pegasus. Si no quereis pagar para entrar a verlo, la verja que rodea el recinto es muy baja y despejada de vegetación, la entrada de 6 eurazos os dará derecho a entrar dentro del avión del regimiento. Eso sí, cierran a las 18h, así que nosotros nos hemos conformado con verlo desde fuera!
Y después de hacer una parada estratégica en el Carrefour, caminito caminito a la granja nos encontramos con un Túmulo prehistórico, aprovechando los últimos momentos.
Una cena ligera (bueno, aquí algunos han cenado Cassoulet) y a preparar los petates que mañana partimos hacía nuevos horizontes: el Valle del Loira.
Km: 271
Km acumulados: 2703
domingo, 18 de julio de 2010
| [+/-] | Día 7: Tour Bretón |
Buenas!!
Hoy nos recogemos un poquito antes, que estamos reventados! Parece que no pero los días se hacen largos con tantas horas de sol, acostumbrados como estamos a viajar en invierno...
Tras un desayuno complicado (todo buenísimo pero con gatos rondando y subiéndose a la mesa) emprendemos camino hacia la costa, haciendo nuestra primera parada en el Menhir de Champ-Dolent, enorme donde, evidentemente, era imposible no intentar emular a Obelix! Qué vienen los romanos! Nos encanta hacer el ganso...
Luego, caminito hacia Cancale, ciudad costera sin nada en especial pero con el típico encanto playero y la gracia que siempre nos hace a los de ciudad ver las brutales mareas. Cuando llegamos el agua estaba a más de 500 metros del paseo y al irnos, una hora más tarde, ya estaba cubriendo toda la playa. Esta visita también es muy recomendable a los amantes de las ostras, ya que Cancale es un centro de ...cría? cultivo?... de lo que quiera que se haga con las ostras. Y al final del paseo nos hemos encontrado con unos tenderetes que vendían ostras frescas directamente de los... ¿criaderos?, que te las venden, te las abren, te las ponen en una bandejita, te dan el limón y tú te sientas en el paseo y te las comes. Qué a gustito! Qué frescas! Y que baratitas, 4 euros la docena. Lástima que no acaben de gustarme...
Después de hacer el guiri con las ostras y de buscar conchas en la playa antes de que nos pillara la marea, cogemos carretera y ponemos rumbo a Saint Malo, haciendo un alto para ver las Rocas Esculpidas. Hay que pagar para entrar a verlas (2,5 euros, no es tanto!) y merece mucho la pena. Son unas rocas en las que han esculpido caras y cuerpos y que estan en un acantilado con unas vistas preciosas. Muy recomendable.
Luego rumbo a la ciudad corsaria amurallada de Saint Malo. Lamentablemente ha sido la decepción del día. Muy bonito se ve desde arriba, desde el mar, pero intramuros la cosa no es para tanto. Mucho guiri y mucho coche. Sí que es chulo que saliendo por las puertas traseras de la muralla se puede llegar a calas y playas que estan totalmente pegadas a los muros exteriores. Es curioso. Y sitios para comer, todos los del mundo (no queremos más moules ni más galettes, por favoooorr!! pero los creps si que estaban buenos...)
Un poco decepcionados ponemos nuestras esperanzas en Saint Suilac, un Plus Beaux Village de France que está al sur de Saint Malo y, ciertamente, tampoco mejora nuestro ánimo. Un pequeño pueblo con un puerto en la bahía, mono, pero poco más.
Ahora sí necesitábamos algo que nos emocionara un poco y nos dirigimos a Dinan, ciudad medieval y ésto sí que nos levanta el ánimo! Encontramos una bonita ciudad, con unas calles encantadoras (una está catalogada como una de las calles más bellas de Francia, eso sí, de bajada, porque la subida tiene que ser mortal, Dios!). Tras bajar la cuesta de la muerte llegamos al puerto de la ciudad que está abarrotado de gente porque la ciudad está en fiestas y estan celebrando justas en el río, sobre unas barcazas, muy curioso, pero típico de Séte.
Contentos y felices por la joya que hemos descubierto y un poquito cansados (yo iba haciendo eses y no había bebido gota de alcohol, lo prometo!) vamos conduciendo hacía la granja donde nos alojamos y hacemos una parada en Combourg, catalogada como Ciudad de Encanto Bretón, con la esperanza de ver su castillo, pero, sorprendentemente, a las 18 horas, un domingo, en julio, ya está cerrado! Así que nos vamos a la boulangerie, a comprar unos bocatas y unos postres (huummm) y a la granja falta tiempo!!
Ducha, cena y a dormir, que mañana nos vamos a Normandía. A ver si tenemos wifi!!!
km. 163
km. Acumulados 2122
sábado, 17 de julio de 2010
| [+/-] | Día 4: Rochefort - Plouharnel |
Buenas!!
Llevamos varios días sin escribir ya que durante dos días no hemos podido conectarnos a la red (finalmente las vacas no tenían wifi). Así que, a sacar faena y rapidito.
Salimos del albergue de Rochefort todo contentos y felices y nada más emprender viaje nos encontramos con medio avión por la carretera (evidentemente había un camión debajo) que nos acompañó e impidió el paso durante más de 50 km y que nos obligó a ir a menos de 70km/h durante más de una hora... pa morirse... no se le podía adelantar y además, para una vez que intentamos coger un atajo resulta que, en lugar de adelantar, no quedamos más atrasados todavía... que desastre...
En fin, conseguimos llegar a Nantes, bastante normalita, para qué engañarnos... Si alguien decide ir lo que no debe perderse es el Pasaje Pommeraye.
Seguimos al norte hacia Rochefort en Terre, para nosotros de visita imprescindible, catalogado como uno de los pueblos más bellos de Francia y realmente precioso.
Luego retomamos carretera esperando no encontrarnos de nuevo con el avión y llegamos al Chateau de Suscino, muy bien conservado con su foso y que puede ser rodeado en su totalidad.
Continuamos para Bingo...digo... para Vannes, con un centro histórico realmente bonito donde la calle principal, de estilo medieval, desemboca en el pequeño puerto de la ciudad.
Y de puerto en puerto llegamos a Saint Goustan, antiguo puerto de la ciudad de Auray, pequeño pero encantador y donde, bajo una lluvia bastante maja, nos paramos a cenar unos mejillones (plato típico de la Bretaña) y un pescadito a la brasa... joer, que bien!
Por fin llegamos al albergue, tras tener que llamar dos veces por no encontrarlo en ningún sitio, y resulta que estamos en una especie de escuela de surf y vela y rodeados de surferos que pertenecen a algún tipo de secta protectora del medio ambiente y obsesionada con el reciclaje, eso sí, nos vamos a dormir oyendo el sonido de las olas del mar (y del viento!) en la península del Quiberon.
Km: 362
Km acumulados: 1361
miércoles, 14 de julio de 2010
| [+/-] | Día 3 Blanquefort - Rochefort |
Buenas!
Hoy iniciamos lo que podríamos llamar la verdadera ruta en coche. Primera parada Cognac (sí, borrachuzos, sí, de donde eso que se bebe y tiene mucho alcohol) con la visita al Chateaux d'Otard, una de las más famosas destilerías de cognac (una visita muy interesante con cata de cognac al final - definitivamente no me gusta el cognac).
Luego hemos ido a Saintes, a ver, entre otras cosas la bonita Abbayé des Dames (recomendamos el cous cous del restaurante Le Minaret!)
Luego llegada al albergue en Rochefort (la leche, que cosa más cutre... no hay lámparas en la habitación de 4 literas que nos han dado... ni espacio!) y rápidamente salimos hacia île de ré, atravesando un curioso puente tras pagar el peaje que une tierra firme y la isla (lo de pillaje quedaba que ni pintado, 16,5 eurazos). Pero la verdad, ha merecido la pena.
Destacable en la isla: el Phare des Baleines y dos pueblos que pertecen a la lista de los más bellos de Francia, Ars-en-Ré y, especialmente, La Flotte-en-Ré donde continuan celebrando el mercado diario en un mercado del s. XII.
Tras haber aprovechado el día toca irse al albergue a comerse una lata de albóndigas del Alcampo (por Dios, que nadie compre nunca!!) a preparar lo de mañana y a dormir.
Aunque hoy hemos tenido lluvia, finalmente el día ha sido benévolo y además ¿cómo nos vamos a quejar con el pedazo de arco iris que nos ha ofrecido a última hora del día?
Km: 350
Km acumulados: 999
lunes, 12 de julio de 2010
| [+/-] | Dia 1: Barcelona - Blanquefort |
Por fiiin!!
Vivan los madrugones si es para irnos de vacaciones. A las 5.30 en pie y a las 6.30 el coche listo para partir!
Hemos ido a buen ritmo (no más de lo permitido, claro) y haciendo todas las paradas necesarias (si lee esto mi doctor, sí, he parado cada hora a estirar las piernas). Lo peor del trayecto: la media hora totalmente parados a causa de un accidente.
De paso, y aprovechando una de mis múltiples paradas, hemos visitado el pequeño pueblo de Auvillar, perteneciente a la asociación de "Les plus beaux villages de France". Pequeño, con una encantadora plaza e ideal para hacer una corta parada o un alto para comer (en tal caso no hay que perderse las tradicionales cartes gigantes de Auvillar, realmente espectacular, jiji!)
Después más autopista y, por fin, llegamos al albergue, el hihostel de Blanquefort, algo sencillo, con parquing, con una chica de recepción encantadora y en un pueblo en el que lo más destacable es el trozo de tarta con pasas que me voy a comer de postre esta noche.
Total: 649 km