Hoy no me puedoo levaantaaaaarrr!!!! (con música de Mecano, gracias)
Pero aún así, lo hacemos! Desayuno de pan con mantequilla y a continuar descubriendo cosas, hoy sin un plan en concreto.
Nuestra primera parada es el Cementerio Militar Alemán de La Cambe, donde hay más de 21.000 tumbas y nos encontramos un recinto muy austero, con cruces en piedra negras y donde reina un silencio bastante sobrecogedor (al contrario que el americano, que era un poco circo). Tras dejar que se nos pongan los pelos de punta con algunas de las fechas y edades grabadas en las lápidas decidimos ir en busca de algo más ligero, así que volvemos a Bayeux para visitar el famoso tapiz (ahora sí que lo conoceis, eh!).
Así que rodeados de críos, una audioguía nos relata la historia que pretendieron explicar en los más de 68 metros que mide el tapiz (que en realidad es un bordado, no un tapiz). La verdad es que merece la pena pagar la entrada para verlo, no en vano es patrimonio de la Unesco.
Luego la carretera nos lleva a Beuvron-en-Auge, uno de los Plus Beaux Villages, cuya calle y plaza principal son realmente bonitos. Aquí nos surtimos de unos peazo de bocatas de pollo y unas tartaletas de postre, un café y a continuar.
Alentados por las referencias paisajísticas que habíamos encontrado, decidimos hacer la ruta de la Sidra, que transcurre por carreteras secundarias donde vamos viendo... unos pedazos de chabolas que lo flipas!! Parece mentira que en medio de la nada haya unas mansiones increibles!!
Con los dientes largos, nos vamos a Honfleur sin saber muy bien qué nos íbamos a encontrar y ha resultado ser una ciudad con un centro histórico precioso, un puerto muy mono y, además, nos han regalado el tiquet de la zona azul! Unos señores que habían pagado hasta las 20h y a las 16 ya se iban nos han dado el tiquet, menudo chollo. Eso sí, hemos flipado con un señor que, cuando nos íbamos, nos ha pedido nuestro tiquet. Que lo des, está bien, pero que la gente te lo pida es de tener muuuucha cara!!
Decidimos emprender viaje de vuelta por la carretera de la Costa Florida, repleta de elegantes mansiones del siglo XIX en primera línia de mar y, a parte de las mansiones, hemos visto unos atascos típicos de la playa. Qué horror. Por cierto... los normandos no conducen mal, conducen peooor!! Si alguien tienen intención de pasar en coche por aquí, que se prepare los nervios.
Ya de los nervios, hemos hecho un alto para ver uno de los puntos importantes del Desembarco de Normandía que nos faltaba ver, el Pegasus Bridge, en Bénouville (cerca de Caen), otro de los puntos estratégicos que los paracaidistas ingleses arrebataron al ejército alemán para privarle de suministros por carretera durante la operación Overlord. El puente original que los ingleses asaltaron lo cambiaron hace años por uno más grande y el antiguo se encuentra en el Memorial Pegasus. Si no quereis pagar para entrar a verlo, la verja que rodea el recinto es muy baja y despejada de vegetación, la entrada de 6 eurazos os dará derecho a entrar dentro del avión del regimiento. Eso sí, cierran a las 18h, así que nosotros nos hemos conformado con verlo desde fuera!
Y después de hacer una parada estratégica en el Carrefour, caminito caminito a la granja nos encontramos con un Túmulo prehistórico, aprovechando los últimos momentos.
Una cena ligera (bueno, aquí algunos han cenado Cassoulet) y a preparar los petates que mañana partimos hacía nuevos horizontes: el Valle del Loira.
Km: 271
Km acumulados: 2703
martes, 20 de julio de 2010
| [+/-] | Día 9 Vueltas por Normandía |
sábado, 17 de julio de 2010
| [+/-] | Día 6: Plouharnel - Mont Saint Michel |
Bueno! Parece que nos ponemos al día.
Salimos bien temprano de la península del Quiberon para poner rumbo norte de nuevo. Primera parada: Rennes. Realmente nos ha sorprendido, con sus calles peatonales, sus plazas y su vida. Además, nos hemos encontrado con el mercado que celebran los sábados por la mañana en el casco antiguo y el bullicio era delicioso!
Con muy buen sabor de boca seguimos nuestra ruta y hacemos un alto en Vitré, donde lo más característico son sus calles empedradas con casas medievales y un fabuloso castillo que está (casi) en medio del centro histórico. Lástima que la plaza donde está ubicado esté toda en obras (han encontrado restos arqueológicos, así que a saber cuando acabaran las obras... sinó que miren el Mercat del Born...). Después de comernos una buena "galette complete" (con su jamón, su huevo, su queso fundido... huuummm) seguimos al siguiente destino: Fougères.
De Fougères merece la pena subir a la iglesia que hay encima de la colina y pasear por los jardines ya que desde aquí se ve una panorámica impresionante del castillo y la ciudad antigua (se puede subir en coche y luego se puede bajar al castillo, está un rato lejos!). El castillo, como todos, está muy bien conservado, pero de los alrededores sólo es destacable la pequeña plaza de la puerta... en fin, que nos esperábamos más. Con el ánimo un poco bajo ponemos rumbo a nuestro siguiente alojamiento y, por lo tanto, al Mont Saint Michel.
Llegamos a la granja que nos servirá de alojamiento y... es impresionante!!!! Son amables, la habitación es bonita, la casa preciosa, tienen animalitos (y gatos....demasiados gatos....) y lo mejor es que desde la ventana de nuestra habitación vemos Saint Michel! Que gozada! Así que con ánimos renovados nos vamos a visitar la Abadía.
Dos palabras: Im-presionante. Todo. Sí que es cierto que es un poco Port Aventura, pero eso ya nos lo esperábamos. Dentro del monte hay una calle llena de restaurantes y tiendas de souvenirs pero... qué más da! La subida a la Abadía te deja un poco sin aliento pero... qué más da!
Las vistas desde el camino de las murallas son increibles, las callejas encantadoras, los precios estratosféricos y la abadía... nosotros hemos hecho la "Promenade Nocturne". La única diferencia con la visita normal es que no es guiada (ni tienes posibilidad de audioguía) pero a cambio hay una iluminación especial y música (creíamos que serían altavoces con cd's grabados pero no, eran músicos tocando en directo música clásica... precioso). Ha sido muy gratificante y relajante (de no ser por la família tocanarices y toca instrumentos que han estado toda la visita dando por....)
Tras pasar una tarde subiendo y bajando cuestas y escaleras encantados de la vida, y flipando de que a las 8 de la tarde todas las tiendas esten cerradas dentro del monte, decidimos dar un pequeño paseo por la playa que rodea Saint Michel hasta que nos damos cuenta que no es arena... es barro! Y chino chano nos vamos a nuestro coche (que ahora sí que empieza a estar sucio) y a la granjita, a dormir... que sueñete....
km. 273
km. Acumulados 1959