Buenas a todos!
Aquí viene nuestro segundo día, otro día de tránsito hacia nuestro destino. Un día durillo.
Nos levantamos prontito, para abandonar Saint Paul de Vence a las 7 de la mañana, puesto que el camino que nos falta hasta nuestro próximo destino es largo, Piran. Una gozada atravesar el precioso pueblo cuando aún nadie anda por sus calles, totalmente en silencio, escuchando el ruido del agua y caminando despreocupadamente, sin esquivar guiris despistados y habitantes irritados.
Como ya nos conocemos la autopista que tenemos por delante, nos armamos de valor y de paciencia, para hacer frente a uno de los peores tramos de autopista por las que hemos pasado en nuestras andaduras europeas. Pasado Mónaco, una vez en territorio italiano, las curvas, cambios de velocidad, malos peraltes y, lo más fuerte, autopistas en curva y sin ninguna línea divisoria de los carriles… hacen que a las 3 horas de viaje tengamos el cuello agarrotado, la espalda tiesa y las piernas estresadas. Pero cómo conducen!! Es como el chiste, va un español, un francés y un italiano conduciendo por la autopista… ¿de quien es la culpa? Menos más que a medida que nos vamos adentrando en el país la carretera mejora, las curvas desaparecen y el tráfico disminuye.
Agotados y desesperados, decidimos hacer un alto en Sermioni, cerca del lago di Garda para comer y cual es nuestra sorpresa cuando para salir de la autopista encontramos una cola impresionante!!!! Tras 15 minutos para alcanzar el peaje, nos detenemos a comer en una pizzería que no sirve pizzas, y donde a pesar de saber inglés, pasan de ti y te traen lo que quieren y, claro, acabas hablando en indio para ver si así te entiendes.
Azuzados por el reloj, dejamos para otra ocasión la visita del lago y ponemos rumbo a Trieste, en la frontera italiana. La verdad es que el camino hasta allí pone los dientes largos a cualquier turista que se precie. Durante nuestra travesía por la autopista pasamos por Turín, Milán, Verona, Mantua, Pádua, Piacenza y Venecia… menudos destinos! Menos mal que los conocemos todos, sino nos habría dado un ataque!!
El caso es que por fin llegamos a Trieste, un paseo por su puerto y sus calles y poca cosa más, también hay que tener en cuenta que es domingo y todo está cerrado.
Así que volvemos al coche y ponemos rumbo a la frontera, haciendo una parada en un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme (bueno, querría, pero menudo nombre… no he conseguido retenerlo) donde, parados en una acera, intercambiamos los planos del GPS, ya que nuestro navegador actual no tiene Eslovenia, Bosnia o Croacia.
Una vez actualizados, nuestro Tonto no sabe pa donde ir. Italia? Eslovenia? Se pierde. Ahora flotamos en la nada, ahora aparecemos en una carretera… qué horror!! Tras una parada estratégica para comprar unos chips de manzana sin grasa y la viñeta para las autopistas eslovenas (30 euros para un mes), hacemos caso de nuestro sentido común y avanzamos hacia la autopista que nos acercará a nuestro destino, Piran, con la esperanza de llegar antes de que nos cierre la recepción del hostal!! Por suerte el camino se hace corto y una parte de él se hace por una carretera comarcal sencillamente impresionante que va al lado del mar, con la puesta de sol y una canción romántica, el trayecto se hizo maravilloso.
Una vez en Piran, siendo restringido el acceso al pueblo (sí, parece que sólo vamos a pueblos superrestringidos…) tenemos que dejar el coche en uno de los aparcamientos que hay antes de llegar, desde donde una navette (llámalo shuttle, llámalo autobús gratuito) nos acerca al centro del pueblo.
Del pueblo, mucho, no hemos podido ver, pero sí lo suficiente para decir que es una preciosidad. Casitas de colores, un paseo marítimo precioso, rocas que separan el mar de las casas, una puesta de sol increíble, gente paseando, restaurantes, y el Adriático bañándolo todo.
Una vez dejadas las cosas en el albergue, salimos a cenar, y tras una pizza y unos “cepvicicis” o algo así, damos un paseo bajo la luz de luna, escuchando el murmullo de las olas y de vuelta a nuestro alojamiento, porque hoy, ya no podemos con nuestras almas.
Mañana más.
Km: 780
Acumulados: 1452
martes, 16 de agosto de 2011
| [+/-] | Día 2 - De Saint Paul a Piran |
sábado, 13 de agosto de 2011
| [+/-] | Verano 2011 - Día 1: El inicio |
Hola, hola!!!
Hoy hemos empezado el día, con energía y alegría, dispuestos a comenzar nuestras vacaciones lo antes posible. Y eso nos ha llevado a levantarnos, felizmente, a las 5 de la mañana, sin remolonear, sin perezosear... y a las 5.30... al coche!
¿Y por qué semejante madrugón? direis. Teníamos algo menos de 700 km por delante hasta llegar a nuestra primera parada, teniendo que salir de Barcelona en el cambio de quincena de agosto y en fin de semana de puente y la intención era dormir en Francia hoy, no en la Ronda de Dalt. Además, con el añadido de que teníamos que dirigirnos a la zona turística de Francia más frecuentada en verano, la Costa Azul. Así que, como la cosa pintaba mal, nuestro pensamiento fue: "si nos levantamos los primeros... no habrá nadie!" Y doy gracias de nuestra insensatez!!!
Cuales Bolt velocistas, hicimos nuevo record personal para llegar a la frontera, alcanzando la Jonquera en 1,30h... uauuu. Entrados en territorio francés ya era otra cosa, a pesar de ir tirando, el tráfico aumentó considerablemente en nuestro sentido, pero en el sentido contrario era... no hay palabras. Creo que en algún tramo hemos llegado a calcular entre 100-150 km de atasco!!!! Pa' no creérselo!!
Por suerte, nosotros, ahí íbamos, chino chano, haciendo nuestras paradas estratégicas para descansar y comer.
Cuando ya casi llegábamos a nuestro destino, Saint Paul de Vence, decidimos hacer una parada turística para amenizar un poco el día, y vamos a visitar Grasse, capital mundial del perfume, cuya visita ya intentamos hace unos años, sin demasiado éxito.
Esta vez sí. Visita a una de las decenas de fábricas de perfume de la ciudad y visita al centro histórico, muy bonito, muy francés, calles empedradas, tiendas cucas y buenos olores por todas partes. ¿Lo que recordaremos siempre? Sentarnos en un jardín, en una hamaca, acariciados por la brisa de la Provenza y siendo vaporizados con agua con esencia de rosa... que sensación, señores, que maravilla, señoras, que gozor, mindundis!
Tras semejante baño odorífero, de nuevo al coche y ya, rumbo a nuestro destino. Viva los pueblos architurísticos! Viva las obras! Viva la leche!!! 1 hora dando vueltas para encontrar el parking recomendado por nuestro hotel, ya que el pueblo es peatonal y los coches no pueden acceder. Pues el caso es que había que acceder y yo gritándole al funcionario que me tenía que bajar el pilón: !Qué voy al hotel! y el funcionario: !Qué no la escucho!... aish... y venga calles estrechas, y venga guiris en medio... y mi coche tan grande... por ahí no quepo! Y, por fin, llegamos al aparcamiento.
Aunque el plan era llegar, dejar las maletas y hacer unas visitillas por pueblos de los alrededores, la odisea de la entrada a Saint Paul nos disuade de tamaña locura, con lo que, tras dejar nuestro equipaje en la Hostellerie des Remparts, dedicamos la tarde a pasear, ver tiendas, comer creps y presenciar partidas de petanca. ¿Podremos vivir así de relajados toda una tarde en un pueblo de 4 calles? Pos va a ser que sí...
Como estamos en la Provenza, en vez de ir a cenar a un local típico, con comida regional, somos tan freaks que acabamos cenando en un Diner, sí, un Diner americano en Saint Paul ¿no lo esperábais, eh!? Y tras intentar mimetizarnos con la población local asistiendo a un conciertillo de un grupo de chavales, nos dirigimos a nuestro hotel, deseando dejar de escuchar al agónico cantante y anhelando, simplemente, una cama ya que nuestro cansancio ya piensa en el día de mañana, otro tute como el de hoy, autopista, autopista y más autopista hasta llegar a nuestro destino, a partir del cual, empezará de verdad nuestro viaje.
Por ahora, las piernas ya se me han dormido y creo que el resto del cuerpo está deseando seguirlas. Hasta mañana!!!
Km. 672
Acumulados... no me hagais repetirlo.