Buenas, buenas!
Hoy nos hemos levantado y cómo de costumbre hemos corrido hacia las ventanas para ver el magnífico sol que brilla y, cómo de costumbre, está nublado... En fin, ya no sé de qué nos sorprendemos... vamos a desayunar. La mesa de desayuno es encantadora, como la dueña y tras unos croissants calentitos y unas tostaditas emprendemos camino a la Fnac.. digoooo a Perpignan! Direis... otra vez? Sí, pero es que llevamos polizones que no conocen la ciudad y cuyo mayor interés es ver la Fnac!
En definitiva, que llegamos a nuestra ya conocida ciudad, a nuestro parquing de la plaza Cataluña y... ¿porqué regalan café y croissants? Hoy la deseada Fnac ha organizado una maratón fotográfica y hay una orda de personajillos con cámaras al hombro bebiendo café... qué cosas.
Tras comprobar que mi hermano lo que había visto era Toulouse y no Perpignan, cómo él creía, decidimos dar una vuelta por la ciudad, hacer un poco de shopping-turismo y disfrutar de la animación del sábado por la mañana, los mercados y las señoras con los carros. Y sobretodo de las chocolaterías, las panaderías y las bombonerías... que horror de vida...
Tras nuestro paseo, la visita de rigor a la Fnac y el robado de unos fotógrafos que nos hacen pararnos para darles autorización de los derechos de imagen (lo que no le pase a los turistas...) ponemos rumbo a la siempre hermosa Collioure.
Comme d'habitude nos caen cuatro gotas, pero parece que el tiempo aguanta. Collioure siempre está animada, con las tiendas abiertas, sus preciosas calles con las casas de colores, la iglesia en el agua, la ermita en el agua y el castillo en el agua, es que son muy marineros. Eso sí, menudo vendaval y frío como él solo.
Agradecidos por el rayo de sol que asoma a través de las nubes, comemos en una terraza un menú bien tradicional, sopa de pescado y coq au vin (aunque alguno, como ya imaginareis, tiró a por la olla XL de mejillones con patatas fritas!). Luego otro paseito, un poco más de shopping y hacia el coche. De paso, visitamos la tumba de Machado a quien, como decía Serrat, "le cubre el polvo de un país vecino", pos aquí estamos.
Montados de nuevo en el coche como si de piezas de tetris se tratase ponemos rumbo para Sigean, ya buscando el descanso con alguna parada previa. Una de esas paradas es las Cavas Rocbère, donde tienen un vino, un Muscat del que estoy profundamente enamorada, así que es una parada de aprovisionamiento! Y de paso, una muestra de coches antiguos ya que el parquing de la bodega estaba atestado de deportivos y descapotables ninguno con menos de 50 años pero .. me gustan todos!
El caso es que, no se qué ha pasado, que cuando regresamos al coche traemos 2 cajas de botellas! En fin... En marcha otra vez y hacemos otra parada de aprovisionamiento, el Intermarché... Ni en Barcelona tardamos tanto en hacer la compra! En fin, que casi llenamos el carro! Ahora sí que vamos estrechos en el coche!
Ya en el hotel, nos lanzamos a la búsqueda de un lugar para cenar pero antes compramos postre en la boulangerie del pueblo, donde nos atiende la panadera cachonda con sus botellas de desnudos... pero qué es esto? Una panaderia erótica o qué? Yo sólo quería un èclair.. En fin, ante el precio de unos restaurantes, la ocupación de otros y el conocimiento de los últimos... acabamos en un Tailandés. La cara de mi madre no tiene precio, decidida a no probar bocado y, al final, le faltó pedir palillos!! Qué gran acierto el restaurante y, finalmente, qué bien cenamos entre olor a incienso, picante, curry y un agradable servicio. Tras pedir la cuenta y que a mi hermano le trajeran agua y tras el hurto escandaloso de palillos por cuenta del mismo (quedándose los palillos todo silencioso y al levantarse todos por el suelo... Dios!!) pues nos vamos a dormir, vencidos un poco por el cansancio y con la panza llena de pollo al caramelo. Dulces sueños.
domingo, 8 de mayo de 2011
| [+/-] | El reencuentro: Perpignan y Narbona |
viernes, 6 de mayo de 2011
| [+/-] | Todos al coche y... para Francia! |
Hola todos!
Por si no habíais tenido suficiente Francia por ahora (estoy por cambiar el nombre del blog por el de Ande Andaremos... ¡¡pos en Francia!!), esta mañana, bien temprano, maletas, abrigos y, por primera vez en este blog, familia, todo dentro del coche, bien apretaditos y carretera y manta.
Hacemos, por décimosexta vez este mes, el mismo camino hacia la frontera gala, las mismas obras, las mismas limitaciones de velocidad pero un destino diferente: Sigean. Nosotros ya lo conocemos pero nos vamos de fin de semana con la familia, esperando que les guste todo lo que tenemos intención de enseñarles.
Así que aquí vamos por la autopista... ¿ya empezamos? Que cuándo llegamos, que pipí, que sed... aish... ¡qué viaje más largo! Una vez pasada la frontera y el coche emocionado por poder ir a 130, enseguida llegamos a nuestra primera parada: La reserva africana. El bombardeo publicitario a nivel mundial es sorprendente y las entradas son sorprendéntemente caras (27€) pero, realmente, merece la pena.
Iniciamos el recorrido en coche con la música de Jurassic Park en nuestros oídos mientras nos adentramos en el territorio de la terrorífica... ¡avestruz! ¡¡Que se nos ha cruzado y se ha intentado comer nuestro retrovisor!! ¡Qué bichos más grandes!
Y luego resulta que a un oso del Tibet le hemos gustado y nos ha acompañado durante un rato, mientras era bombardeado a fotografías... ¡¡no abrais la ventana!!! Un rinoceronte cruzando la carretera... y otro... y otro... y, por supuesto, tienen preferencia, ¡no querría hacer enfadar a un rinoceronte y que las tomara con mi coche!
León y leonas, ñús, cebras... y sin demasiado tráfico. Dentro del coche sólo se oía.. allí, allí!! Cual vigía de goleta indicando tierra...¡¿pero dónde?! ¡yo no veo nada! ¡Ah! ¡Sí! Y el pobre conductor intentado no atropellar ninguna garza despistada. ¡¡Realmente divertido!!!
Una vez aparcado el coche, al más puro estilo dominguero sacamos las bolsas con los bocatas y tras haber llenado bien nuestras tripitas iniciamos el recorrido a pie. Con animales por doquier y con ganas de pasarlo bien vamos conociendo al elefante autista, el chimpancé invisible, la tortuga tímida, el flamenco rosa con patas blancas y el flamenco blanco con patas rosas, las cebras gemelas o la vaca cornuda... Y por suerte, podemos ver al guepardo (gracias a que su gran recinto está en obras y está en uno pequeño) y a los activos licaones que esperan su merienda (que sólo se levantan para tumbarse en otro sitio, a ser posible, a la sombra!).
¿Valoración de la visita? Unas 4 horas realmente divertidas. Además, ¡a quien le guste hacer fotos de los animales disfrutará como un gorrino en un charco!
Tras una mañana de safari nos vamos a Narbonne a dar un paseo y disfrutar un poco de una tarde de tiendas. ¿Narbonne? Como de costumbre, una preciosa plaza del ayuntamiento, una magnífica catedral y unas calles de tiendas cucas. Pero sopesando qué hacer, decidimos poner rumbo a Sigean, donde está nuestro hotel, y buscar allí donde cenar.
Así que sacamos a nuestra mágica carroza del parquing donde estaba esperándonos y ponemos rumbo al pueblo de Sigean. Alcanzamos el hotel, Chambres d'Hôtes Leclerq, y tras hacer las maniobras necesarias para instalar a nuestra calesa en el garage de la casa (¡parece ser que sólo buscamos sitios estrechos, leches!) la encantadora dueña de la casa nos hace un tour por las habitaciones, unas indicaciones de restaurantes, un poco de charla y cada mochuelo a su olivo. Digo... y cada uno a vaciar su maleta, que se nos hace tarde para la cena, ¡que son ya las 20h!
Salimos con las piernas cansadas y las barrigas vacias en busca de algo con qué llenarlas y, haciendo caso de Dorothée, la dueña de nuestro hotel, recorremos el pueblo en busca de los restaurantes recomendados. Finalmente, los dos zagales de nuestra expedición se decantan por un restaurante tradicional francés y allá vamos... y ¡vaya si es tradicional!
Un restaurante como mi comedor de grande (que ya es decir), con un complejo muy fuerte de museo de la vida antigua campestre, y donde ¡¡la camarera, la dueña y la cocinera era la misma persona!!! Creo que era este sitio donde me dijeron que el servico era un poco lento... ¡¡si no me extraña!! Somos los únicos comensales y eso me escama un poco. A pesar de la amabilidad de la dueña y del paté de judías pintas no tenemos mucha fe en el local, pero al llegar la comida parece que nuestros miedos desaparecen un poco. Platos sencillos, pero buenos, y caseros, sobretodo, caseros y un vino de mesa peleón, según mi madre malo, pero cuando ya llevas dos copas todo te sabe a ambrosía! Y como éramos los únicos, pues tampoco ha sido tan lenta la cosa! ¡¡Si escuchábamos a la señora apagar los fogones!! Era cómo comer en casa pero pagando!
Y así, con la tripa bien llena de entrecot y vino tinto, subimos las escaleras de caracol y sentimos la llamada de la jungla... digooo de la cama... que se me cae la baba sólo de verla...
martes, 3 de mayo de 2011
| [+/-] | Tigres! Leones! |
Buenas noches a todos!!
Aún con la resaca viajera a cuestas ya vamos preparando nuestra siguiente escapada, pero esta vez con toda la familia!
Repetimos destino, sí, pero con distinta compañía así que, en breve, relataremos nuestro viaje familiar a: Sigean!
Por nuestra experiencia previa la región tiene cositas para ver pero no os vamos a adelantar nada!
En fin, que parece que este año no guardamos la maleta. Al menos espero que no llueva... voy a guardar el paraguas en la maleta...